El piso-estudio de Luis Puerta

Existe el lujo de las grandes residencias que se alzan majestuosas en enclaves alejados del mundanal ruido. Y existe otro lujo que hacen realidad las viviendas exquisitas, auténticos oasis en el mismísimo centro de la ciudad. La nueva casa-estudio del interiorista Luis Puerta presenta credenciales mucho más que suficientes para entrar en esta última categoría.  «La descubrí por casualidad. Me la ofrecieron en la agencia inmobiliaria y en un primer momento, cuando la ví en fotos, no me gustó. Pero al visitarla, enseguida fui consciente de todo su potencial», nos comenta Puerta, quien acometió una reforma radical para transformar por completo la superficie. 

El piso está situado en el castizo barrio madrileño de Justicia, en un pequeño edificio del siglo XVIII de solo dos plantas y un pasado como corrala. Ocupa toda la superior y, en su origen, estaba dividido en dos apartamentos, uno exterior y otro interior. El decorador echó abajo todos los tabiques para unir estos dos espacios y conseguir ambientes diáfanos en los que las distintas zonas se comunican mediante grandes vanos. La luz natural, que circula libremente a travé de ellos, entra arrasando por tres balcones que dan a la calle y por un magnífico patio interior, un elemento que, sin duda, añade a la casa un atractivo único y tiene una interesante historia: «En principio, estaba a pie de calle,  pero en algún momento se amplió el local de abajo y al techarlo, el patio pasó a estar al  nivel de mi casa», apuntilla Luis Puerta. Ha creado aquí un rincón mágico que parece trasladarnos a una imaginaria villa romana, en otro tiempo y otro lugar.

El interiorista quería la máxima sencillez y optó por revestimientos austeros que consiguen una atmósfera sobria y depurada. El suelo de toda la casa está pavimentado con piedra al corte sin pulir y las paredes se han pintado en un blanco liso. No hay rodapiés, ninguna moldura. Los espacios tenían que verse limpios, por ello ocultó, mimetizándolas con la pared, las pocas puertas existentes –tan solo es visible la del cuarto de baño, una pieza antigua– y recurrió a una decoración en la que el mobiliario –una buena parte diseñado por él y mucho procedente de Mestizo, la tienda que acaba de abrir junto a Miguel García de Valcárcel y Juan Luis Medina, de Madrid in Love, entre otros– respeta la escala del espacio y transmite a la vez elegancia y frescura. Un proyecto Luis Puerta cien por cien.